Nos conocimos en Venezuela cuando teníamos once años, a través de un grupo de amigos y del tenis, que marcó muchas de nuestras tardes. Aunque asistíamos a colegios distintos, compartimos una amistad que quedó guardada como un recuerdo especial de nuestra infancia. A los quince años, Raúl se fue del país y, con el paso del tiempo, cada uno siguió su camino.
Pasaron 6 años antes de volver a encontrarnos. Coincidimos una noche y nos reconocimos enseguida, como si el tiempo no hubiera pasado.
Desde ese día retomamos el contacto, empezamos a vernos cada vez que podíamos y lo que había sido una amistad comenzó a transformarse en algo más profundo. En 2016 nos hicimos novios y, desde entonces, hemos viajado, crecido y construido una relación basada en apoyo, confianza y mucha complicidad.
A veces aún nos sorprende pensar que dos amigos de la infancia, que un día se perdieron la pista, terminaron reencontrándose para construir una vida juntos y amarse de una manera tan bonita y tan propia.
Años después, durante un viaje a Italia en 2025, vivimos uno de los momentos más especiales de nuestra historia.
Después de cenar en un pequeño restaurante junto al lago, nos comprometimos. Fue un instante sencillo, íntimo y perfecto. Así, entre recuerdos de infancia y un amor que creció con el tiempo, llegamos a este capítulo que hoy compartimos con quienes han sido parte de nuestra vida.




